lunes, 25 de noviembre de 2013

Una siesta de 6 minutos después de estudiar puede ayudar a mejorar el aprendizaje y el rendimiento

Hace ya más de un siglo que apareció la primera evidencia sobre los beneficios de la memoria durante el sueño.

Este tema ha despertado mucho interés, sobre todo con respecto a si el sueño afecta a la memoria relacionada con hechos o también funciona para recordar los movimientos físicos. Resulta sorprendente pensar en la idea de que fuese posible aprender de manera inconsciente mientras dormimos.
El psicólogo alemán que dio con ello, Hermann Ebbinghaus, rechazó la posibilidad debido a algunas anomalías en sus resultados y no ha sido hasta cuarenta años después que el poder del "efecto del sueño" pudo ser demostrado (Jenkins & Dallenbach, 1924).


Desde entonces, se han llevado a cabo diversos estudios encaminados a encontrar qué tipos de memoria se ven afectadas por el sueño, cuánto sueño es necesario y cómo funciona.
  
Aprender mientras se duerme

Payne y colaboradores realizaron un estudio en 2012 en el que trabajaron con un grupo de personas que aprendieron una serie de pares de palabras, tales como CORREDOR e INTERRUPTOR, a las 9 de la mañana o a las 9 de la noche.
Se realizaron comprobaciones a los 30 minutos del aprendizaje, a las 12 horas y a las 24 horas.

Los resultados mostraron que, dependiendo de si aprendieron durante la mañana o durante la noche, no existía gran diferencia los resultados obtenidos a los 30 minutos.
Pero después de un tiempo más prolongado, las diferencias fueron apareciendo.

Las personas que aprendieron los pares de palabras antes de irse a dormir obtuvieron mejores resultados que aquellos que las aprendieron durante la mañana.

Fern y Hambrick (2012) llevaron a cabo un estudio similar y obtuvieron los mismos resultados: las personas que aprendieron antes del sueño obtuvieron mejores resultados que aquellos que después de aprender permanecieron en vigilia.

Estos investigadores también encontraron que algunas personas, aquellos que tenían una mejor "memoria de trabajo", eran especialmente buenos aprendiendo mientras dormían.

Los beneficios de los 6 minutos de sueño

Actualmente existen todo tipo de estudios que demuestran que distintos tipos de aprendizaje mejoran si hay un período de sueño sucesivo, como es el caso del aprendizaje de tipo procesual (aprender a jugar al tenis, tocar el piano) que claramente se ve mejorado por períodos sucesivos de sueño.

De manera similar, el aprendizaje de tipo perceptivo, como ser capaz de distinguir dos notas de una escala y diferenciarlas, también ha demostrado mejorar con períodos sucesivos de sueño.

Los investigadores se preguntaron cuál sería el período más corto de sueño para seguir obteniendo los mismos resultados. Se ha podido comprobar que información nueva se aprende mejor antes de un periodo de ochos horas de sueño. Pero los beneficios del aprendizaje se han podido demostrar en un estudio con una siesta tan corta como de 6 minutos (Lahl, 2008).

Aprender virtualmente (offline)
Los científicos no están totalmente seguros de por qué el aprendizaje mejora con el sueño. La vieja teoría consideraba que los acontecimientos cotidianos interfieren con los recuerdos recién incorporados provocando su desvanecimiento o confusión. En otras palabras, es mejor dormir después de aprender para que no interfieran los recuerdos recién adquiridos.
Actualmente, no obstante, muchos psicólogos creen que existe un proceso activo que trabaja mientras dormimos.
Durante el periodo de inconsciencia, nuestra mente puede estar trabajando en los recuerdos y codificándolos para su posterior recuperación.
Esta es en parte, la razón por la que, como muchos otros, John Steinbeck señaló:
"Es una experiencia habitual el que un problema que nos resulta difícil por la noche se resuelva a la mañana siguiente después de que el comité del sueño haya trabajado en ello".
Fuente: Jeremy Dean (psicólogo) "Offline Learning: How the mind learns during sleep"