miércoles, 10 de febrero de 2016

Acoso escolar: se ve, pero no siempre se actúa

Fotografía: Celeste Garach
“Superar el abuso no ocurre solo. Se hace paso a paso y positivamente.
Que hoy sea el día en que comienzas a moverte hacia delante”
Assunta Harris

 Como consecuencia de los nuevos datos difundidos en relación con el suicidio de un estudiante  en Madrid, se ha avivado el debate en los medios de comunicación sobre el problema del acoso escolar en los centros escolares. No queremos dejar pasar la ocasión para sumarnos a la necesaria reflexión que exige este problema, de manera que progresivamente podamos reconocer y utilizar todas aquellas herramientas con las que podemos contar para hacer frente al mismo. Sin duda conocer con mayor detalle lo relacionado al acoso escolar permite tomar las acciones necesarias para intervenir en estos casos y evitar tanto el daño silencioso al que están sometidos muchos niños, como desenlaces como el del caso antes comentado.

A pesar de los recursos disponibles por centros educativos e instituciones para hacer frente al acoso en todas sus modalidades, sigue habiendo un número preocupante de niños y niñas, adolescentes y jóvenes que cada año se suicidan por causa del acoso (según un estudio del Instituto de Innovación educativa y Desarrollo Directivo, 38 de cada 100 niños presentan riesgo elevado de suicidio y según la OMS alrededor de 300.000 adolescentes y jóvenes entre los 14 y los 28 años se han suicidado por motivos que tienen alguna relación con el bullying) y, en demasiadas ocasiones, las víctimas no consiguen que el acoso cese y terminan cambiando de centro educativo frente a la impotencia de no poder resolver el problema.
Los datos son claros:


Llama la atención acerca de las cifras en cuanto a acoso que parece una amenaza silente, difícilmente perceptible. Sin embargo, son muchos los casos en los que la situación de acoso no es sólo evidente –es presenciada por padres, educadores, personal de los centros educativos…- sino también denunciada sin que dicha denuncia sea acogida adecuadamente. Aunque el acoso se ve, raramente se interviene, es frecuente el mirar para otro lado o restarle  importancia al tema "son cosas de niños, No nos debe extrañar la reacción de los propios compañeros, espectadores en primera fila del acoso, quienes intentan en muchos casos distanciarse del hecho aprobándolo con su silencio, tal como sucede con los adultos que les rodean.
Afortunadamente, existen docentes, padres y compañeros que sí que se implican y afrontan constructivamente estas situaciones en cuanto surgen, y poco a poco hemos de trabajar como sociedad para que ésta sea la norma; aprendiendo a hacer frente a la violencia para cuidar de aquellos que no saben hacerlo por sí mismos y denunciar los abusos.
Coincidimos con Maite Garaigordobil, reconocida experta en programas de intervención en la conducta agresiva, programas para el desarrollo de la cooperación, la conducta prosocial y la educación en derechos en contextos educativos, en cuanto al tipo de intervenciones que deberían ponerse en marcha desde varios ejes: la sociedad, la escuela, la familia y también a nivel clínico tanto con las víctimas como con los agresores.
Fotografía: Joker73R
En lo relacionado a la sociedad, podemos incidir en el tipo de violencia a la que están expuestos los niños; desde la que se expresa en TV, internet, los video-juegos, que refuerzan las conductas agresivas y antisociales, racistas, sexistas. Contamos con muchos datos y estudios que confirman el hecho de que ver violencia aumenta la probabilidad de comportarse violentamente.
En cuanto a los centros escolares se refiere, es importante tener en cuenta que las intervenciones que se puedan realizar en este contexto están dotadas de un alto contenido de modelado de la conducta social. Además de existir en el centro un protocolo de actuación para casos de acoso escolar, -con el que todo centro debería contar- es vital que se implante de manera sistemática, con programas semanales, un plan de prevención de la violencia y promoción de la convivencia escolar. Programas que fomentan el desarrollo socio-emocional, la tolerancia, la empatía, el respeto por las diferencias, el aprendizaje de técnicas para la resolución de conflictos pacífica, la cooperación..., Todos ellos han demostrado ser muy eficaces para inhibir y saber afrontar la conducta violenta, tanto para agresores, como para observadores y víctimas.
Finalmente, el ámbito familiar es el contexto más importante de socialización de niños y niñas y por ello, el más efectivo a la hora de realizar intervenciones en este sentido. La educación familiar desempeña un papel primordial, ya que los padres que son modelos de empatía y conducta social positiva, y que refuerzan estas conductas en sus hijos e hijas, tienen con mayor probabilidad hijos menos violentos.
Dado que es en este ámbito en el que más podemos incidir los padres, apuntamos una serie de factores que fomentan la convivencia y la prevención de la violencia dentro del contexto familiar.

Una vez que la violencia ya se ha producido, es importante tomar medidas y solicitar ayuda a través de la intervención clínica individual terapéutica con la víctima y, a ser posible con el agresor y sus familias. Puede ser difícil para muchos padres aceptar la idea de que su hijo está atravesando por una situación de acoso en el colegio o decidir tomar medidas para afrontar dicha situación. La clave en estos casos, así como en aquellos casos en donde el acoso representa una sospecha, está en buscar ayuda; rodearse de una red de apoyo que pueda cuidar del niño y de la familia a la vez que se afronta el problema.
Fotograma de la película "Los Ojos de Julia"
Es necesario asimismo que no perdamos de vista que somos el principal ejemplo de socialización al que acuden nuestros niños. Ignorar, por una u otra razón, una situación que puede ser de acoso significa aprobar la conducta del agresor, y dejar a la víctima en una situación de desprotección, a la vez que legitimamos la violencia, en cualquiera de sus variantes, como un medio natural de socialización y relación con los otros. La violencia no debe pasarse por alto, no ha de tomarse como un “juego de niños”.

Fuentes:
  • http://www.elmundo.es/madrid/2016/01/20/569ea93246163fd12b8b4626.html
  • http://www.infocop.es/view_article.asp?id=6039&cat=49 - En muchas ocasiones, el acoso escolar se ve, pero los adultos no intervenimos - Entrevista a Maite Garaigordobil
  • Programa de Salud Infantil y Adolescente de Andalucía - http://si.easp.es/psiaa/
  • El Confidencial: "Aprendiendo de un suicidio" José Antonio Marina
  • Garaigordobil, Maite y Oñedera, José Antonio - "La mejor forma de prevenir la violencia es construir la convivencia".