miércoles, 24 de febrero de 2016

Identidad, diferencias y acoso: Validar la identidad en el aula

La mayoría de las conductas de burlas, intimidación y acoso están basadas en el género, la religión, raza, orientación sexual, discapacidades o apariencias… es decir, tienen que ver con la identidad y parten de –y arremeten contra- la diferencia. Tolerar la diferencia representa no sólo una necesidad de cara al desarrollo personal sano, sino que además viene a constituirse en una poderosa herramienta a trabajar para denunciar y detener las agresiones.

Fomentar la seguridad en cuanto a la propia identidad, alimentando un ambiente en el cual todos los estudiantes puedan reconocerse y respetarse entre sí como únicos, representa una de las claves para combatir el acoso y la agresión en el contexto escolar.


En esta línea, queremos compartir los apuntes hechos por Shane Safir para edutopia para fomentar la seguridad con respecto a la identidad en el aula. Estamos alineadas con su propuesta de intervención en el contexto escolar, y compartimos su entusiasmo por hacer pequeños cambios que, a modo de ondas expansivas, sigan nutriendo a los estudiantes y empoderándolos como agentes de cambio.

                                                       Fomentando la Seguridad de Identidad en el aula 
                                                       Shane Safir

A mitad de curso en tercer grado, mi hermosa hija multirracial me dijo "No quiero ir al colegio". A pesar de su personalidad entusiasta, parecía ansiosa y apesadumbrada.  "En serio?" -Le respondí- "Que  está pasando?”. Tras algunos sondeos, supe que era objeto de burlas por parte de sus compañeros por un aspecto de su apariencia relacionado con el origen étnico (me reservo los detalles acerca de lo que le decían al respecto para proteger su privacidad).  Los implacables comentarios de sus pares habían conseguido erosionar su sentido de seguridad emocional, y naturalmente, ¿Quién querría sentirse de esa forma día tras día?. Por suerte, su profesora (Profe M.) fue una excelente aliada. Me acerqué a ella y juntas diseñamos un taller acerca de la identidad, enfocado a tomar medidas hacia una comprensión cultural más segura.

Seguridad de identidad

¿Qué es? Según lo que apunta Dorothy M. Steele y Becky Cohn-Vargas, las clases con seguridad de identidad son aquellas "en las cuales  los profesores se esfuerzan para asegurar a los estudiantes que sus identidades sociales representan más una ventaja que una barrera para el éxito". En dichas clases, los estudiantes se sienten seguros,  incluidos y valorados como miembros de una comunidad de aprendizaje. Habiendo sido una educadora por 20 años y madre por 10, me atrevería a decir que una clase como esta no es la norma. La seguridad de identidad es una característica fundamental de clases equitativas, por lo tanto ¿Que nos impide fomentarla?.

La amenaza del estereotipo: Una barrera

Foto: Graham McGeorge
Muchos estudiantes encaran cada día una barrera muy real para la seguridad y el aprendizaje. La amenaza del estereotipo, un término acuñado por los psicólogos sociales Claude M. Steele and Joshua Aronson, hace referencia al riesgo de confirmar los estereotipos negativos sobre el propio grupo de identidad. Las amenazas sociales de esta naturaleza pueden convertirse en señal de amenaza de supervivencia para el cerebro y provocar un “secuestro de la amígdala”, es decir, una abrumadora respuesta emocional que interfiere con la cognición. Tal y como señala la Profe M.: “Cuando un estudiante está haciendo frente a un problema emocional, especialmente cuando este implica una parte de su identidad, se encuentra distraído e incapaz de concentrarse y retener los conceptos e ideas de manera efectiva”.

Steele y Aronson encontraron que el desempeño académico a menudo disminuye cuando los estudiantes son conscientes de que su comportamiento se observa a través de la lente de los estereotipos raciales o de género. En el caso de mi hija, los comentarios de sus compañeros hicieron que quisiera dejar de asistir al colegio.

Investigaciones posteriores han revelado muchas consecuencias asociadas a la amenaza del estereotipo, incluyendo las siguientes:
-Estrategias de “autosabotaje” (de forma más o menos inconsciente) que obstaculizan el propio rendimiento.
-Un sentimiento disminuido de pertenencia a la clase.
-Estudiantes que deciden no seguir adelante con un área particular de estudio –asociada al estereotipo-, limitando así sus opciones profesionales.
-La perpetuación a largo plazo de la inequidad o desigualdad social y educativa.

4 maneras de potenciar la seguridad de la identidad en el aula

Antes de compartir algunas reflexiones a este respecto, apunto la siguiente advertencia: Los estudiantes no se sumergen en el trabajo de la identidad en igualdad de condiciones. Cada estudiante tiene una historia y antecedentes particulares que afectan la forma en la que se perciben a sí mismos y a los demás. La sociedad y la cultura en la que estamos insertos también influyen sobre dicha percepción. A la larga, nuestro trabajo es crear un contexto educativo que reafirme las diferentes culturas, interrumpiendo con ello el sesgo y dotando a los estudiantes de asociaciones positivas acerca de quiénes son y quiénes pueden ser. Dicho esto, apunto los siguientes 4 pasos:  

1. Nombra y afirma todos los tipos de identidad
Cuando introducimos el lenguaje de la identidad, combatimos la invisibilidad y aislamiento que muchos estudiantes pueden sentir. En la clase de mi hija, por ejemplo, dibujé un árbol para representar la colección única y hermosa de personalidades y formas de ser que componen a cada niño. Le pregunté a los estudiantes: “¿Qué es la identidad?” y les pedí que poblaran las ramas del árbol con todos aquellos elementos que iban sugiriendo: una raza, cultura, lenguaje, intereses, apariencia, personalidad, género y más. 

2. Muestra vulnerabilidad de forma estratégica
Es esencial para establecer un tono y ambiente seguro, mostrar y compartir nuestras propias experiencias en cuanto a la identidad –tanto las positivas como aquellas que nos han resultado o nos resultan más retadoras. En mi caso, compartí mi historia con la clase acerca de ser hija de padres divorciados. Escuchaba a otros padres etiquetarme como “carente de buenos valores” a causa de la ruptura de mi familia. La profesora de mi hija, la Profe M., habló de lo que significaba para ella tener padres inmigrantes y cómo a menudo ella se sentía “diferente” y “fuera” de la comunidad. Los estudiantes escucharon atentamente y podíamos ver cómo aumentaba su disposición a arriesgarse y compartir con los demás.

3. Invita a los estudiantes a hablar/escribir/compartir algo acerca de su propia experiencia o biografía
Cuando se trata sobre la identidad, los estudiantes necesitan una oportunidad para contar su propia historia en sus propios términos. Desarrollé el gráfico que incluyo unas líneas más abajo como una ayuda para alcanzar dicho objetivo. Después de compartir nuestras experiencias y vivencias, la Profe M. y yo, les dimos tiempo a los estudiantes para que escribieran acerca de un aspecto de su identidad, para luego pasar a compartir aquello que habían escrito en grupos pequeños. 

El tamaño de los grupos y la elección de sus miembros permitió a los estudiantes evaluar su disposición a mostrarse vulnerables ante otros. Algunos empezaron con tímidas revelaciones, mientas que otros se sumergieron directamente en territorio más arriesgado. dos estudiantes compartieron sus experiencias de ser objeto de burlas por formar parte de una familia homo-parental. Otro estudiante habló de lo que le apasionaba y sobre qué aspectos podían resultar duros para él en cuanto a su identidad racial; mientras que algunos hablaron de la sensación de ser encasillados por su género. La Profe M. repitió esta actividad varias veces a lo largo del año escolar. 

4. Crea acuerdos para una clase que proporcione seguridad en cuanto a la identidad
Al final del taller, preguntamos: “¿Qué acuerdos podemos hacer entre nosotros para crear una comunidad más segura en la clase?”. Los estudiantes hicieron una tormenta de ideas en post-its y los invitamos a compartirlas. Una estudiante dijo: “Deberíamos llenar el cubo de los demás con cumplidos”. No solo el “llenar cubos” se convirtió en un acuerdo de la clase, sino que además, dio inicio a un nuevo ritual llamado “Conchas marinas”: Una vez a la semana, la Profe M. realizó una dinámica en círculo en donde los estudiantes tenían la oportunidad de dar y recibir “conchas marinas” a la vez de una valoración grupal constructiva.

Recientemente pregunté a mi hija, “¿Cómo piensas que el taller de identidad del año pasado ha influido en la clase de la Profe M.?” Su respuesta fue: “La gente paró de molestar y burlarse de mí después del taller. Pararon de intimidar y acosar”. Como madre, eso es todo lo que necesitaba escuchar. Como educadora, soy capaz de ver que un mundo diferente es posible.

Y tú, ¿cómo promueves la seguridad de la identidad y la igualdad en tu clase, colegio y/o familia?

Artículo original de Shane Safir para edutopia: Fostering Identity Safety in Your Classroom. Traducción de Kreadis.