miércoles, 14 de diciembre de 2016

Motivar a los estudiantes: Las 10 C’s para llenar de emoción cada clase

Hay una distinción entre los profesores que buscan entretener u “ocupar” a sus estudiantes, y aquellos que realmente consiguen comprometer a los mismos. Hay, asimismo, una diferencia entre los educadores que atienden a los niños y aquellos que los cautivan. Nuestro fin último como facilitadores y educadores, es que los estudiantes estén plenamente comprometidos en las actividades y en el proceso académico, que los mismos alberguen un significado personal para ellos que permita conectar la emoción con lo aprendido y que los movilice de manera profunda.


Las técnicas siguientes, las cuales denomino “las 10 C’s”, permiten trabajar en el compromiso de los estudiantes. Con el uso de una o varias de ellas, los profesores de todos los niveles y áreas pueden remodelar cualquier clase o lección para convertirla en algo motivador, enriqueciendo la experiencia educativa. Poder hacer de la clase un lugar en donde es posible maravillarse y aportar valor, mejora la calidad y la profundidad de la enseñanza. Cultivar el compromiso y la participación por parte de los estudiantes no invita a la complacencia, así que podemos valernos de este tipo de técnicas libremente y con frecuencia.

Compromiso a través del empoderamiento

Curiosidad: Hemos de aprovechar la curiosidad natural de los niños a través del uso de la intriga, la predicción y la investigación. Permitir que los estudiantes puedan crear y elaborar sus propias preguntas basados en el análisis cuidadoso e inferencias reflexivas, les permite ponerse a cargo y ser autores de su propio aprendizaje. Añadir un nivel más profundo de conocimiento y pertenencia, requiere que los estudiantes hagan uso de la evidencia y explicaciones de cara a encontrar respuestas a las propias preguntas de sus compañeros.

Elección: Los estudiantes se sienten valorados cuando se les proporciona un grado de control sobre su propia educación, y responden positivamente cuando se incorporan elementos de autonomía en las actividades de la clase. Los niños reciben con entusiasmo las más pequeñas oportunidades que les proporcionamos, y los educadores pueden sacar partido de esto proporcionando ocasionalmente un listado de opciones, de manera que los estudiantes puedan decidir cómo enfocar o reflejar lo aprendido.

Creatividad: La capacidad de elección no se trata solo de proporcionar la autoridad para decidir entre una cosa y otra. El compromiso y la autenticidad también se potencian cuando animamos a los estudiantes a expresarse con naturalidad y originalidad. Es necesario movilizar a los estudiantes desde una posición que los asume como consumidores pasivos de información, hacia un espacio en donde son creadores activos; un espacio en donde son bien recibidas la ingenuidad y la imaginación.

Construcción: El aprendizaje basado en proyectos -o resolución de problemas- sirve de motivador natural y dota de practicidad, dado que los estudiantes buscan naturalmente el conocimiento y anhelan la participación o manipulación práctica. Cuando los estudiantes crean, construyen o resuelven algo que les interesa a nivel personal, su motivación y ganancia es palpable. Estos ‘proyectos en curso’ también establecen una línea de actuación, significación y compromiso que mantiene a los estudiantes ávidos de conocimiento y deseando embarcarse en proyectos subsecuentes.

Compromiso a través del sentido de comunidad

Colaboración: El trabajo conjunto de cara a un objetivo común es estimulante, ventajoso y enriquecedor. Bien sea que este tipo de colaboración se dé entre parejas de estudiantes, pequeños grupos o la clase entera, no debemos conformarnos con la mera cooperación. La verdadera colaboración requiere de, al menos, dos personas trabajando de forma cercana en una tarea particularmente retadora y compleja. Si la mayoría de los estudiantes pueden lograr fácilmente una tarea en particular de manera individual, no es conveniente usar dicha tarea particular como punto de partida para un proyecto de colaboración entre estudiantes.

Camaradería: El espíritu de equipo que los facilitadores pueden generar en sus estudiantes no debe ser subestimado. El sentido de pertenencia, la sensación de poder aportar una contribución esencial, el sentido de misión común y mutuo reconocimiento, pueden transformar lo que podría ser una experiencia escolar aislada, en una experiencia llena de compenetración y vinculación para cada uno de los estudiantes.

Compromiso a través de la experiencia

Controversia: Los estudiantes responden de manera espontánea ante ideas y comentarios sugerentes y provocadores. Les entusiasma poder aportar sus opiniones en cuanto a estos temas, especialmente cuando se trata de tópicos como la justicia, equidad y libertad. Es necesario trabajar para dar un significado a dichas reacciones y sentimientos de los estudiantes, especialmente cuando estos pasan desapercibidos por ellos mismos, para transformarlas en reflexiones significativas que sean un reflejo elocuente de sus propias opiniones. Es necesario enseñar a los estudiantes habilidades de debate respetuosas y despertar con ello el deseo de expresarse. 

Crítica: Al motivar a los estudiantes a expresar su juicio personal acerca de un tema, la intención no es que éstos simplemente ‘destruyan’ y critiquen lo previamente expuesto, sino que sean capaces de ver y transmitir los puntos fuertes y débiles de aquello que es evaluado. Practicar con este tipo de análisis también prepara a los estudiantes para evaluar su propio trabajo, así como el de otros, con un mayor equilibrio y claridad.

Comentarios: A todos los niños les gusta sentirse inteligentes, necesarios y escuchados. Dar voz a los estudiantes significa dotarles de estímulo y apoyo de manera que aumente su confianza. Trabajar en las habilidades explicativas y expresivas, permite que los estudiantes se abran para compartir las ideas y experiencias personales pertinentes. Si queremos que los estudiantes se expresen y escriban como expertos, debemos entrenarlos y tratarlos como tales.

Pensamiento Crítico: Es necesario llevar a los estudiantes más allá de lo que conocen, creen y pueden hacer, o aquello que piensan que es su foco de interés primordial en cuanto a un tema. Es necesario llevarlos más allá de lo superficial, para explorar y descubrir nuevas reflexiones y conexiones acerca de lo que previamente sabían o creían. Finalmente, hemos de acompañar a los estudiantes en la reflexión profunda sobre sus suposiciones primeras y a pensar críticamente acerca de lo que han leído o han escuchado de otros. Estas oportunidades para analizar activamente, despierta al investigador interno que reside en cada niño.

Estas 10 nuevas posibilidades de expresión, representan potentes alternativas para aumentar el compromiso y progreso de los estudiantes. Cada esfuerzo por parte del educador en potenciar la motivación de sus estudiantes es importante. Esto hace del entorno escolar y académico un espacio significativo, lo que inspira a los estudiantes y los hace sentir más comprometidos y apoyados.

Artículo original de Robert Ward para edutopia: Bring Excitement Into Any Lesson. Traducción de Kreadis.